domingo, 26 de mayo de 2013

Otro tabú: a este le tienen miedo, pánico.

Enhorabuena, queridos. He tenido abandonado mi blog, le extrañaba, querido papel virtual que me ayuda a relajarme. 

Bueno, no vengo a hablar de percepciones hoy, eso lo dejaré para otro día. Hoy, esta noche tan aburrida y desagradable, no hay luna esta noche, las nubes la cubren, la acaparan, hoy les hablaré sobre el Tabú más grande, el que más le preocupa a la sociedad creyente y la "moral": el sexo y la sexualidad.


Muchos dirán, "oh, este crío qué se cree" o "no sabes nada de eso, eres solo un crío"
Pues, solo quiero dejar mi pensar, mi preocupación, mi molestia. Sí, me molesta, mucho, que una sociedad tan avanzada como es la humana aún vea terrible los actos carnales, la sexualidad, el sexo, hacer el amor, follar, como deseen llamarle. Y me molesta porque si Uds. ven como se comporta un animal, si ven como un perro (por ejemplo) se aparean en plena calle, como si nada, claro que ellos lo hacen por instinto, ellos son maquinas, autómatas; pero si lo ven, y lo analizan, nosotros somos animales, nuestro cuerpo es autómata, es una maquina; pero tenemos el alma... o consciencia como realmente me gusta llamarle, y eso nos hace sentir vergüenza, por supuesto, pero pregunto: ¿por qué avergonzarse de algo tan natural como es hacer el amor o follar? 

Yo les diré porqué, la iglesia, sí. Por alguna razón le tuvieron miedo a la sexualidad, a explorarla. Miedo a la mujer, eso creo, le tuvieron miedo a la mujer.

Pienso que la intimidad no está en la carne, no en los huesos ni es los gemidos de un dama que siente placer, no. Está en el alma, en el placer de sonreír a una dama que pasa a tu lado, hermosa, despampanante, irradiando una especie de radiación que recorre tus venas y te dan ganas de decirle unas palabras coquetas y llevarla a tomar un té o un café. No hay intimidad es desnudar el cuerpo y dejar mostrar sus sexos y banalidades de la carne. No hay vergüenza en tocar la carne de una mujer y activar la orquesta que mueve su autómata cuerpo. 

Es algo natural, queridos míos, es algo tan natural como respirar. Y me río cuando digo "Hey, ¿sabes que he follado con...?" o cuando recibes a alguien en bóxer, o simplemente con shorts tan cortos como los bóxer, como abrirle la puerta a alguien en ropa interior y que te pelen los ojos y se ruboricen, como si hablaras de algún acto sádico, canibalismo algo parecido. Y eso me molesta, me preocupa que seres inteligentes (según nosotros) pensemos que las banalidades de la carne son de vergüenza. No existe intimidad corporal, ¿o no recordáis que nacimos desnudos y que un doctor y posiblemente dos enfermeras te vieron desnudos? ¿Por qué ahora os da vergüenza? ¿Por qué están más crecidos y con bello púbico? Son las mismas vaginas y penes que tuvieron al nacer, y los mismos que su doctor vio al atender el parto de su querida madre.

Y yo tengo dos culpables de esto; Adán y Eva (dando en beneficio de la duda a su existencia) cuando tomaron esa manzana "sagrada" y se dieron cuenta de su desnudez y se avergonzaron, esa es la razón para que la iglesia diera rienda suelta a su censura, a la censura de la desnudez, de la carne. Esa y, como dije antes, el miedo a la mujer y su sexualidad. 

Somos animales, repito, eso debemos aceptarlo, y la única razón por la cual nos diferenciamos de los perros es nuestra consciencia de que estamos vivos; René Descartes lo explicó bien: "Pienso y luego existo"
Y vuelvo a repetir, ya para culminar, debemos dejar ciertos tabúes atrás, ¿para qué avergonzarnos de nuestros cuerpo? Follar es natural, es instinto, es llevar el cuerpo al máximo desenlace, y aquí hago una distinción: no es igual follar que hacer el amor. 

Quienes hacen el amor sienten el cariño, la dulzura y la ternura que sueltan los dedos al roce, al tacto, quienes hacen el amor aman y de vez en cuando invierten papel y dejan que el amor les haga a ellos. Quienes hacen el amor sueltan gemidos de un placer carnal más puro y menos banal, algo que se conecta con nuestras almas y une cada una a través de nuestros sexos, de cada gemido que una dama expira luego de cada suspiro, es sentir fluir el amor por las venas y lo suda por los poros de la piel, el que hace el amor y deja que el amor le haga a él está en practica de la perfección carnal e intima, realmente intima. 

Pero quien folla se queda un poco atrás, no tiene la misma conexión del alma de ambos, no digo que no tenga ninguna conexión, solo que no es esa fluidez de amor y ternura, follar no es acariciar la piel de tu amante con tacto delicado, aunque tampoco lastimar con rudeza y bárbaros apretones de manos. El que folla disfruta de las banalidades autómatas del cuerpo del amante. Es cuando la dama gime expulsando todo placer carnal que puede sentir en cada penetración, es ese cote de la respiración a pleno orgasmo y la relajación en su desenlace. Follar es carnal, banal y sin amor emocional.
Hacer el amor, bueno, es espiritual, pasional, y con mucho amor emocional, con ternura y cariño de quien acaricia a un bebe recién nacido. 

Es natural, tanto como ver salir a un ave de su huevo, como sentir la respiración en nuestro pecho desnudo, como ir al baño y cumplir con las necesidades del cuerpo, es eso, una necesidad del cuerpo. Hacer el amor y follar en final de cuentas es unir cuerpo con naturaleza. 

Ya saben, no sientan vergüenza en mostrar su cuerpo desnudo, el hombre ve su primer seno al amamantarse de su madre, y su primera vagina al salir de una. Y la mujer ve su primer pene cuando toman duchas con sus padres, que no todos lo hacen por el mismo tabú, que desgracia. 


 
Hasta aquí el día de hoy, disfrútenlo. 




2 comentarios:

  1. Ciertamente... La vida está plagada de sexo desde su comienzo, y eso hay que celebrarlo no censurarlo.
    Kusjes querido!

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    1. A eso me refiero. ¿Kusjes? No entiendo eso. equis dé.
      Por cierto, admiro lo que escribes, y amo leer tu blogg.

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