miércoles, 29 de mayo de 2013

Ella y Él: El final.

Jean- Pierre e Isabella planearon su boda para dos semanas luego de esa noche gloriosa en la Torre Eiffel; estaban felices, pero había algo con lo que Jean- Pierre nunca contó.
Isabella se había vuelto indiferente ante algunas cosas; estaba empezando a charlar con otro chico y trataba diferente a Jean- Pierre; este no lo entendía, ¡se iban a casar, demonios! Pero Jean- Pierre no podía casarse con ella si no decidía al fin que quería... Aunque eso le matara.

- Necesito que decidas pronto, Isabella. Falta una semana para que seamos sólo tú y yo, y no permitiré que seamos tú, yo y él. 

Isabella no sabía como responder, pero tampoco dejaba de charlar con el otro chico, a pesar de que sentía amor profundo por Jean- Pierre. Se sentía rara, confundida y extrañada por como se comportaba con su futuro esposo. Decidió darle una sorpresa, y 5 noches antes de la boda; le haría una gran cena le diría que la boda sería bajo la torre Eiffel y luego de la cena, iría a la cama y se le entregaría, dejaría que el amor les hiciera a ambos. 

Jean- Pierre estaba destrozado; no podía pensar en más que en el otro chico e Isabella... era sufrir con la carne abierta.


Luego de la cena, que fue no más que papas francesas y una olla de carne guisada, fueron a la cama e hicieron el amor incontables veces. Isabella se quedó dormida luego, estaba exhausta y extasiada, se le veía por la mueca que su cara tenía.  Pero Jean- Pierre no podía dormir, había disfrutado de la cena, Isabella era una muy buena cocinera, y en la cama, era magnifica y Jean- Pierre sabía recompensarle.

Pero no conciliaba el sueño, decidió levantarse e ir a su computador; entraría en Twitter y revisaría el perfil de Isabella... ¡Mejor no lo hubiese hecho! Decidió escribir una carta y dejársela a Isabella sobre el computador, así la vería de inmediato al despertar. 

Querida Isabella:
Gracias por la cena y por lo que vino después, fue increíble, anoche luego de que te quedaras dormida yo no pude dormir, entre en mi Twitter y vi tu perfil; ¿cómo eres tan buena mintiendo? Has estado jugando conmigo, eso me duele. Tomé la decisión, no nos casaremos, tú debes ser feliz con tu chico en España, ve con él, es mejor. No, no quiero que seas infeliz, yo veré como sobrevivir aquí en Paris, tomé 2000 euros de la billetera y te dejé los otros 13 mil para ti, no volveremos a vernos, querida. Te ama, Jean- Pierre.

Ya era la fecha de la boda... o de la "no boda"; así es no habría boda. Isabella se había ido a Madrid a encontrase con su chico, era algo que a Jean- Pierre le dolía... Pero el tomó al decisión de dejarle ir. 
Caminaba por las calles de París, llega a la torre Eiffel... que dolor, sintió como por dentro un montón de hormigas le caminaban, hacían hormigueros en él, en sus venas, le habían vaciado la sangre, y peor aún, su piel estaba abierta, sus músculos quemaban, se imaginó que así se debe sentir el ganado cuando es marcado con hierro a rojo vivo, era un sensación desagradable, pero debía superar aquello. Decidió llamar a una amiga del norte de París, le hizo ir a su departamento y luego de cenar follaron dos horas seguidas, no se sintió bien. Al contrario, la piel se le zanjó más, y las marcas del hierro al rojo vivo se esparcieron por todos y cada uno de sus músculos; las hormigas ya se habían asentado en sus venas y se iban hacia su cerebro, era despreciable, doloroso y lento. Su amiga ya se había ido; ella si había disfrutado todo y tenía una sonrisa rara en la cara, se despidió mientras se colocada su camiseta a rayas. 

Era estúpido pensar que alguien podría suplantar la grandeza de Isabella en todo aspecto. Jean- Pierre se duchó, la piel le ardía, los músculos, los ojos amenazaban con saltar de su órbita y sus labios sangraban, todo lo estaba matando. Salió a la calle a la mañana siguiente y se reunió con sus primos, todos concordaron con que Jean- Pierre se veía tan feliz como si nada hubiese pasado, incluso como estaba antes de conocer a Isabella. Pasó el día con sus primos, en bares, en algún club donde bebió y follo en el baño con alguna extraña y luego fueron a cenar a un restauran de mucha gala, Jean- Pierre sonreía y reía. 

Al llegar al departamento vio que había una carta de Isabella sobre la cama; decía que había vuelto a París, no quería estar con nadie solo con él y que le esperara allí, sentado en la cama, que ella ya volvía, solo salió por unos cigarrillo. Jean Pierre sonrió. 


Eran las 10 de la noche del 20 de enero de 2013... Isabella llegó al departamento de Jean- Pierre.

- Jean, querido, bonne nuit. Oh...- rompió en llanto y dejó caer los cigarros al piso. Gritó muy fuerte, tanto que los primos de Jean- Pierre, que estaban llegando al departamento, subieron corriendo a ver que sucedía. 

Jean- Pierre colgaba del cuello con una soga amarrada a la viga del techo... En su mano estaba la carta de Isabella y por atrás decía: "Te amo, pero no soporto tantas hormigas en mi cuerpo." y así, la historia de ella y él, de Isabella y Jean- Pierre, terminó en destrucción de la vida física de Jean- Pierre y en la destrucción de la vida emocional de Isabella. 


2 comentarios:

  1. es la historia mas hermosa que eh leído tiene esa extraña sensación que todo enamorado en algún momento a llegado a sentir

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias; espero hayas leído la primera parte. "Ella y él: felicidad"

    ResponderEliminar