martes, 15 de septiembre de 2015

Crónica de un asalto venezolano




La neblina que se asoma,
Mientras las luciérnagas 
Que alumbran nuestras calles,
Intermitentes, explotan.



El frio intenso, como el fierro
Que a tu cien arropa.



Olvidas el instante que antecedía,
Para asegurarte que en el siguiente
Aun sigas con vida. 
Como un niño que algún día lloró,
Solo piensas lo peor. 



El reloj marca las dos,
La neblina llega y corta tu respiración,
El cigarro cae, mientras sueltas
La ultima calada,

Solo tres segundos le toma
Esparcir las cenizas,
Lo mismo que a tu vida salir con la brisa

lunes, 14 de septiembre de 2015

Como.


Como la larva que muere y se hace mariposa,
Como el cigarro que fumamos y se vuelve cenizas,
Como la gota de agua que muere en la tierra,
Como la montaña que se desmorona en un terremoto,
Como la abeja que muere en su primera picada,
Como la botella de alcohol que vaciamos hace dos noches.

Como las sabanas que absorben nuestro sudor,
Como la ropa que se desliza por nuestro cuerpo,
Como la mosca que nos vigila a la distancia,
Como el gemido que se esfuma entre tus labios,
Como las manos que deslizo por tus piernas.

Como el rugir de león,
Como el rayo que quiebra el cielo,
Como el perro que se esconde aterrorizado,
Como el ave que vuela hasta el infinito,
Como el placer de ver y sentir.

Estremezco mi felicidad junto a la tuya,
Como el colchón que se hunde bajo nuestro peso,
Como tus labios que sangran rojo carmesí,
Como tus manos que dibujan serpientes en mi espalda,
Placeres que se buscan entre tus piernas.

Como la serpiente que se recoge,
Como los músculos de mis piernas que se contraen,
Como los de tu abdomen que se contraen igual,
Como tu cintura que baila sobre la mía,
Como las estrellas que bailan en el cielo.

Como el clérigo que pide limosna,
Tú y yo pedimos limosnas al placer.
Como la montaña que se desmoronó
Me desmorono sobre tus senos.
Como el rayo que quebró el cielo
Tus gemidos quiebran mi cordura.

Masturbamos nuestros sentidos
Sobre el colchón que se hundió bajo nuestro peso
Y estremecemos la noche bajo el baile de las estrellas.
Como el te quiero que gemiste,
Como el yo también que recibiste.
Como cuando la muerte nos da el receso,

Y lo vivimos entre el algodón de las sabanas.

domingo, 19 de julio de 2015

"NO TOLERO LA INTOLERANCIA"

Hace un tiempo escuche a un compañero decir que "no tolera la intolerancia"; en su momento me reí de él, la verdad en esta fase el chiste se cuenta solo, pero de eso se trata, de esa ironía que da gracia, de esos comentarios que son capaces de hacerte pensar que la tolerancia también puede ser ironizada. 


Hay que entender lo profundo de esta frase, porque alguien que no tolere la intolerancia, por simple lógica, no se tolera a si mismo. Pero ¿qué sucede cuando analizamos? Sabemos que la tolerancia es la capacidad de sobrellevar y entender los aspectos fundamentales de las cosas y las personas, incluso los no fundamentales. Sabemos también que la intolerancia es todo lo contrario a ello, un antónimo más. Pero lo que debemos analizar es como podemos no tolerar la intolerancia; después de todo llegue a la conclusión que se trata de la ironía de quienes toleramos hasta los más grandes tabúes del sistema socio- eclesiástico, llegamos a tal nivel de tolerancia que debemos elegir entre seguir tolerando las suciedades de dicho sistema o rebelarnos ante él y dejar de tolerarlo, es decir, no tolerar las intolerancias del sistema.

Después que sobrepasas un cierto grado de información, que esta al alcance de quien desee tomarla, nos damos cuenta que hay tabúes que aun en este siglo no forman parte de la nueva moral. Tabúes como lo son el erotismo, la desnudez, el sexo y por supuesto el libre desarrollo de la sexualidad personal. El sistema, aún más antiguo que la democracia, pero no tanto como el hombre, ha bloqueado partes del desarrollo moral y humano de los hombres para llevarlos por una senda pre- escrita de lo que es hacer bien y el hacer el mal, no obstante, el sistema se adueño de ciertas evoluciones de la inteligencia humana como eran el no matar y no robar, para distraer y hacerse ver como parte de la evolución de la mente humana. 

Pero la tolerancia hacia este sistema expandió limites el siglo pasado cuando empezó a morir gente por la liberación de la mente y del cuerpo, liberación de la libertad condicional que nos da este sistema, no solo los afectados luchaban, y luchan, en contra de esta moral sistemática, sino todos aquellos que deseamos que la mente evolucione y se desarrolle una corriente de pensamiento abierto que adapte una moral y unos valores que nos permita decir: "no toleramos la intolerancia".

En fin, ¿cuantas personas podemos decir: "NO TOLERO LA INTOLERANCIA"?


sábado, 17 de enero de 2015

Una ciudad extraña.


Hace poco conocí mas a fondo la capital de mi país, luego de escuchar sobre ella esperas asco y paranoia, por suerte, conocí la mejor parte hasta ahora de Caracas, esa en que vas sentado en el metro y no hay tránsito.

Me sorprendió mucho ver lo sincronizado de una sociedad indiferente, nadie da un paso sin que gire un neumático y sin que un motorizado se coma una luz roja, nadie se detiene sin que se detenga un auto o una moto, así pueden cruzar uno entre otro sin tocarse entre si. 

Así como conocí Caracas,  conocí a mi hermano, un Molinatti de sepa pura, motorizado del este de la ciudad.

Caracas es ruda, se mueve a través de un valle como el caudal de su río Guaire. Fluyendo con el tiempo, por debajo de su piso, esta el metro, con altibajos de adrenalina, sonidos de rupturas eléctricas y ciudadanos intercambiando sudor, sangre y palabras.

En sus plazas oradores desenfrenados que gritan en favor de la sociedad, en contra, otros a favor,  de las políticas destructivas de un Estado políticamente incorrecto. Mientras en las esquinas las fuerzas de seguridad se mantienen al tanto de una posible guerra moral, "¿disparamos a diestra o a siniestra?", estos no son sólo caraqueños, sino muchos del interior del país que no saben donde están parados. 

Caracas es tan ruda que te mete la propaganda en cada rincón, del presidente y de su comandante "eterno", estos son inertes, no se mueven con la ciudad, sino que se mueven cuando es necesario hacerlo, cuando los políticos necesitan que se muevan, al igual que la guardia de honor presidencial.

Así es la capital de mi país, la puta de babilonia, surge entre sus propias cenizas, y se alza entre la multitud como una esfinge.

martes, 13 de enero de 2015

¿Je suis Charlie? No, no lo soy.


Se ha planteado una contienda sobre si la libertad de expresión es la que esta en juego en el mundo luego del atentado a la sede de Charlie Hebdo, o si lo que esta en juego es, por el contrario, el racismo y la xenofobia contra el Islam. Mucho se ha dicho de esto.

Ayer leí un artículo en favor a la libertad de expresión y hoy uno sobre lo segundo. La verdad el concepto de libertad es subjetivo, todos podemos decir el nuestro, pero, bajo mi punto de vista, la libertad es la simplicidad de un ser de sentirse en su máxima expresión,  sea cual sea esta. Pero, lastima que haya uno, la sociedad debe poseer ciertas restricciones para evitar que se cometan
crímenes contra nosotros mismos y la sociedad en general.

En el caso de los atentados se planteo el típico "Pobres caricaturistas, pero se lo buscaron"; esta bufonería me saca de quicio, estas caricaturas de Charlie son satíricas, dicho esto, se entienden los crímenes contra la moral del islam, una ideología que elige oprimir, y sí yo estoy de parte de recortar las libertades que permiten a una sociedad protegerse entre si, el Islam es aquella que esta de acuerdo con restringir libertades que atentan contra el ser humano y su naturaleza, y estoy seguro que Mahoma, de haber existido, no pretendía esto, al igual que Jesús, de nuevo, de haber existido, no pretendía que su iglesia fuese en negocio más grande del mundo. El islam, quienes junto al judaísmo y el cristianismo, han sido promotores de grandes genocidios y a la vez victimas, sabe que el humor satírico, el humor amoral, el humor ofensivo, es una libertad que no se puede recortar, es una libertad que le da al mundo la posibilidad de reír y de no caer en el genocidio que las ideologías han empezado en el trascurso de la historia.

La libertad de expresión necesitan personas como Charlie, como el Marqués de Sade, como Emilio Lovera, George Carlín, Luis Chataing, grandes humoristas que juegan con la moral, las virtudes y los valores, que juegan "satiramente" con ellos. Aunque podríamos decir que estos también son genocidas, pero genocidas de mente, revolucionarios.

Charlie no se burlaba solo del Islam, sino sobre todo lo que el consideraba estuviese mal en el mundo, seguro hasta se fuese burlado de varios mandatarios que protestaron en favor de la libertad de expresión , cuando en sus países esta es recortada, entiéndase Rajoy y su ley mordaza.

Entonces, yo no soy Charlie, yo soy fiel defensor de todos los niveles de la libertad de expresión, antiterrorista, anti toda religión, que, como el Islam, hagan daño a la humanidad y vaya en contra de nuestra naturaleza, soy defensor de lo que Charlie creía era la mejor forma de expresarse. Y no solo eso, yo propongo todos en señal de protesta hagamos una caricatura sátira de Mahoma, y de todo aquel que atente contra nuestras libertades.

martes, 16 de septiembre de 2014

Uno solo va por ahí.

Uno solo va por ahí, moribundo, con un cigarrillo en la boca y un pensamiento macabro en la mente. Recorriendo las calles de una ciudad que no resiste un peatón más, de un pueblo que no resiste un golpe más. Uno solo piensa en irse, huir, en que la vida ha sido dura, en que no tengo memoria de los primeros 14 años, en que ya es 2014 y que el 2010 fue un duro año para la vida, y una suerte demoniaca para la muerte. Solo pienso que no se debe escribir sobre la vida, que la muerte es más importante, que los sueños se tratan de ello, de rondar por las calles de una ciudad muerta, andar moribundo y no pensar en más que el suicidio. En que un cigarrillo es eso, un suicidio lento, discar lentamente el número eterno de la muerte, en que una caja diaria es una aceleración de este suicidio anunciado. Uno solo piensa en que un apellido bien nombrado no vale más que lo que quedará en la lápida de arena que seguro olvidarán los que aun sueñan con vivir. Molinatti nunca ha sido mi apellido, no me pertenece, yo le pertenezco a él, a este ente supremo que marca cada identidad de mis ancestros y de mis, si habrá alguno, descendientes.

Uno solo va y piensa, piensa y va, después de todo es eso, pensar en donde ir para huir, pero nunca es suficiente, siempre hay alguien, una persona que te frena, que te dice que está bien y que no, una moralidad que va bien con los curas pero no con uno, porque Cortázar tuvo razón, dejamos que un rio metafísico nos lleve, y solo seguimos una corriente que termina en muerte, en suicidio.

Solo quería escribir algo que no siguiera el rumbo de este rio metafísico, no se asusten, el suicidio es solo una metáfora, lo más cerca que he estado de él es en cada calada de un buen Marlboro. Pero nunca es suficiente, y aparece una nueva persona que te detiene y te hace pensar en “vivir todo”, en retroceder un poco, 4 años, y pensar que una vez quisiste vivir todo con alguien más, pero este otro logró suicidarse con caladas de cigarrillos reciclados. Entonces decaes y piensas y vas, y vienes y piensas, porque no sabes si dar el paso decisivo y romperle el alma a besos, a abrazos de vida, no de muerte, a dejar de suicidarte lentamente, detener el discado de un teléfono imaginario que solo existe en mis sueños.

Pero juré, uno solo juró, que nunca más pensaría en la vida – he roto ese juramento conmigo mismo-, y solo piensas esperar y morir la muerte con ella. Porque solo así sabes que estarás junto a ella por siempre, sin rencores, sin tristezas, sin vida, sin alegrías, sin odio, sin amor, sin todos esos aires de grandeza que hacen daño, sin apellidos, sin ser de nadie y siendo de todos.


Lo más lógico es seguir andando por las calles de la ciudad muerta, moribundo, pero solo pienso en huir, es huir de un mundo siniestro, rogarle a ella que no me deje hacerlo, para así hacerlo aún más rápido y saber que algún día volveré y ella me esperará, porque no hay tren, avión, auto o motocicleta que pueda matarme como el cigarrillo y ella lo hacen, porque le quiero y uno solo quiere eso. Después de todo, cigarros y mujeres son un suicidio anunciado.

lunes, 25 de agosto de 2014

Extracto del Prologo de "El Hacedor". J. L. Borges



Los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la Biblioteca. De una manera casi física siento la gravitación de los libros, el ámbito sereno de un orden, el tiempo disecado y conservado mágicamente. A izquierda y a derecha, absortos en su lúcido sueño, se perfilan los rostros momentáneos de los lectores, a la luz de las lamparas estudiosas, como en el hipálage de Milton. Recuerdo haber recordado ya esa figura, en este lugar, y después aquel otro epíteto que también define el contorno, el árido camello del Lunario, y después aquel hexámetro de la Eneida, que maneja y supera el mismo artificio:

Ibant obscuri sola sub nocte per umbras.